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Ensenada de Barragán:             Separatas II

Con Juan José Garay navegamos por la Punta de Lara

El Acta de Bautismo nro. 1
Las primeras escuelas La verdad sobre las estadías de Liniers en Ensenada
Después de la revolución Sobre premios y castigos
Perdimos otra vez La entrada al Barrio El Farol
La "Casa de Hidráulica" Los caminos de acceso por 1887
Visitas y opiniones ilustres La nueva capilla
La esclavitud y los saladeros Inauguración oficial del tramway eléctrico - La Plata
La quinta de Lavalle Reserva natural de Punta Lara
Ensenada formó parte de la Capital Federal Batalla de Monte Santiago
El puente giratorio Expropiación de tierras adyacentes al futuro Puerto
Análisis geográfico de la región

La participación indígena en las invasiones inglesas

Centro Residentes Santiagueños - Berisso

1990 en Ensenada - Editorial del Sem. Rioplatense

Sociales de la Villa 1961 - La Voz de Villa Tranquila

El Puerto La Plata - 1999 hasta hoy

Las astucias de la Historia - por Oscar Flammini

El sueño del Piria - por Ricardo Larzábal

Separatas I

 

Con Juan José Garay navegamos...por la Punta de Lara

Origen del nombre: Punta Lara fue denominada así por un capitán de ese apellido, casado con la hija de Gutiérrez de Barragán, que poseía una estanzuela en uno de los extremos de esa costa. El capitán Lara espera su estatua en la zona.

Los primeros establecimientos recreativos: El inicial fue el llamado "El Primero", de Taylor, en la zona de la costa y de la playa, justo frente a donde se construyó el hoy Palacio Piria. Luego vendrían "Las Delicias" y "El Monumental", en la actual ubicación de la Toma de Agua. A ellos se llegaba por un camino de tierra con puentes inseguros pues aún no se había construido la Avenida Almirante Brown, la que se materializó durante el gobierno provincial del Dr. Manuel Fresco. Nunca me voy a olvidar de esos sabrosos sandwiches de chorizo que comíamos en "Las Delicias". Ya con el camino pavimentado y el murallón protector, nacieron desde esa zona hasta el Arroyo La Guardia un montón de recreos como "Basla", "El Modelo", "El Porteño", "La Suzy", etc.

Las residencias: Cuando se lotearon las tierras comprendidas entre el Balneario del Jockey Club y el complejo del Automóvil Club Argentino, se dio lugar a la primera zona residencial importante donde se construyeron hermosos chalets tales como los de la actriz Amanda Ledesma, las familias Ipiña, Karakachoff, Giménez Verrina Castro, Secco, Delovo, Guichón, Osácar, etc.

Mi especial recuerdo: Mi abuelo materno, Juan Barceló, construyó su residencia, llamada "Margarita" en honor a mi abuela Margarita Colomar. Allí pasé momentos felices de mi niñez y adolescencia, en compañía de mis padres, abuelos, tíos y primos, con unos asados domingueros difíciles de olvidar. Mi primo, Juanchi Malacalza, puede corroborar con cariño lo que digo.

 

El Acta de Bautismo nro. 1

Para el 7 de Febrero de 1802, comienza a funcionar la pequeña iglesia edificada por Pedro Duval cerca de la Plaza de la Ensenada, atendida primero por el capellán de la guarnición militar y luego por un teniente cura de la Parroquia de la Magdalena. Aún dependiendo de ésta, tiene derecho a libros de administración y cura propio. Ese día se inauguró el templo con el Acta de Bautismo nro. 1, firmada por Fray García "con óleo y krisma" a Estephanía Cora, hija de Antonio y Úrsula Peñalva, nacida en el viaje desde Santiago del Estero, pues eran oriundos de esa ciudad. 1802. De Santiago (del Estero) al Río Santiago. 

El texto del acta dice: "Acta nro. 1. En 07 de Febrero del año 1802, puse óleos y chrismas a una párbula que nació el día 12 de Enero de dicho año y fue bautizada por el señor Vicario y le puso el nombre de María Estephanía, hija legítima de Antonio Cora y de María Úrsula Peñalba: el padre natural de Santiago del Estero, abuelos paternos Antonio Cora y María Catalina Enríquez, ambos difuntos; padrinos Loysa Bustillos; abuelos maternos Valentín Peñalba y Teresa Castro y, por verdad lo firmo. Fray Isidro García".

 

Las primeras escuelas

En la recopilación de Francisco Cestino de apuntes para la historia de nuestra Ensenada existe algo de información sobre el tema. Sin embargo, el trabajo del profesor Asnaghi en su "Ensenada, una lección de historia" puede aconsejarse como un enfoque más completo en relación con la instrucción elemental. Por 1811, Agustín Wright (al que conocemos como saladerista), solicitó la creación de una escuela en Ensenada, pero no tuvo éxito. Dos años más tarde, el alcalde Ulivarri y varios vecinos insistieron en el pedido al Cabildo pues había - decían - unos noventa niños en la zona que "vegetan en el embrutecimiento más vergonzoso". Tras varias idas y vueltas burocráticas (por la cuestión de siempre: "¿Quién pone la plata?") la solicitud no prosperó. Si la misma gente no contribuía, no había escuela. Por 1816 y con dinero aportado por Wright se compraron bancos, mesas y otros muebles. Los pobladores acordaron suscribirse con un aporte mensual adecuado a las posibilidades de cada uno. Eligieron como maestro al sacerdote dominico predicador Fray Rufino Roigt, quien desempeñaría el cargo sin cobrar. Pedro Duval (¡cuándo no!) cedió una sala para la escuela y una habitación para el maestro, pero con indiferencia su donación no fue aceptada. Otro vecino, Tomás Arroyo, prestó un local por un año. Se formó la primera Junta Protectora (Cooperadora Escolar) del paraje. Con todo esto y a pesar de las oposiciones e indiferencias se inauguró la primera escuela en septiembre de 1817. Era solamente para varones, pues las mujeres no tenían que perder el tiempo estudiando. ¿Qué se enseñaba? Ortografía, arte de escribir, catecismo cristiano, catecismo político (instrucción cívica) y primeros elementos de aritmética. En 1822, Roigt abandonó la dirección del colegio porque el pueblo estaba muy pobre y no podía atender a su subsistencia (no tenían para darle de comer). Las muertes de Wright y Duval habían complicado mucho más el asunto. Llevó más de un año abrir una nueva escuela, lo que sucedió cuando un establecimiento destinado a Quilmes fue trasladado a Ensenada. Y los niños varones (quizá sólo de las familias pudientes) retornaron a las aulas.

 

La verdad sobre las estadías de Liniers en Ensenada

El asunto de cuándo, cómo y cuánto tuvo que ver el Capitán de Navío Santiago de Liniers con esta Ensenada de Barragán ha desvelado a más de un investigador. Parece haber puesto fin a las discusiones el historiador Carlos Asnaghi. Escribe que "en lo que respecta a su vinculación con Ensenada, la permanencia de Liniers en el paraje fue de escasos tres días", ejerciendo la comandancia de la guarnición en reemplazo de Gutiérrez de la Concha que había viajado a Montevideo. Liniers estuvo en el pueblo solamente el domingo 24 de junio de 1806 para participar de un oficio religioso y nunca vivió aquí. En su plan de defensa del Río de la Plata no tuvo en cuenta la participación posible de este lugar. Sí parece haber planeado aquí el plan de reconquista de Buenos Aires. Y si los datos de Asnaghi son correctos, los que no sabemos tanto como él debemos evitar "inventar" historias de Liniers y la Ensenada, porque con la simple verdad es suficiente para que podamos estar orgullosos de las cosas que sí ocurrieron realmente.

 

Después de la revolución

Mayo de 1810 significó el comienzo de grandes cambios en la historia de esta región. La cercanía con Buenos Aires hizo que los patriotas miraran cuidadosamente las posibilidades de toda la costa ribereña tanto por la casi segura necesidad de defenderse de ataques españoles, portugueses y franceses (las potencias de entonces) como por la urgencia de desarrollar un sistema comercial de importación y exportación que permitiera el ingreso de recursos al nuevo sistema. Con los ingleses seguramente ya no existirían problemas futuros pues ellos habían logrado su objetivo: sacar al Río de la Plata de la órbita monopólica española y comenzar a atraerlo a la suya, supuestamente más liberal. En lo relativo a las exportaciones, la Junta rebajó los derechos de extracción de los cueros vacunos (5 de Junio de 1810), y por el mes de noviembre habilitó el Puerto de la Ensenada brindando descuentos fiscales adicionales a quienes lo utilizaran. Los saladeros comenzaron a instalarse en la zona. El primero fue el de Staples, Mac Neile y Trapani sobre terrenos de María Cipriana Sosa e Isabel Ferreyra. Luego Trapani trasladó su saladero al hoy barrio de Cambaceres (¿por entonces Villa de Barragán?). Pero también había que construir instalaciones militares serias como protección a todas estas actividades.  Ya existía la Batería (el hoy Fuerte) por lo que se propuso varias veces ampliarla y reforzarla. Por 1815, todo buque que no pudiera ingresar al Puerto de Buenos Aires debía cargar y descargar en el de Ensenada, que se convirtió algo así como el segundo Puerto de Buenos Aires. Se estableció una Carrera de Postas y se mejoró el camino que unía Ensenada con la Capital. La villa creada oficialmente en 1801, al cumplir 20 años de vida había ido creciendo en población e importancia. Ya tenía hasta su propio Juez de Paz. Y luego, en 1827, comenzó la Guerra con el Brasil.

 

Sobre premios y castigos

Como frecuentemente lo hacemos, releíamos páginas de la historia de Ensenada en el excelente trabajo de "Totón" Asnaghi. En lo que hace a las invasiones inglesas, reflexiona nuestro amigo autor acerca de los premios y castigos ("el triunfo y la derrota son dos impostores" - inicia recordándonos a Kipling). 

Home Pophan inspiró la primera invasión. Beresford la ejecutó. Sobremonte huyó ante el ataque. Álzaga, Sentenach, Liniers y Gutiérrez de la Concha reconquistaron Buenos Aires. 

En la segunda invasión, Whitelocke fue derrotado, mientras Liniers y Álzaga fueron los héroes de la defensa.

Hubo premios para los perdedores: Sobremonte ascendió a Mariscal de Campo, Pophan a Contralmirante y fue declarado Caballero, Beresford fue elevado a Generalísimo. Y como Lord y Vizconde, Whitelocke fue enterrado con honores como Teniente General.

Y hubo castigo para los vencedores: Liniers y Gutiérrez de la Concha fueron fusilados en Córdoba en 1810, a Álzaga y a Sentenach los ejecutaron en Buenos Aires en 1812.

¿Tuvieron estos actos razón y sentido? Piénselo dos veces.

 

Perdimos otra vez

El 27 de abril de 1882, el Senado y la Cámara de Diputados votan la ley que nombra y/o instituye a Ensenada como Capital de la Provincia de Buenos Aires. Según el censo efectuado en 1881, el territorio de la Ensenada tenía 1.086 kilómetros cuadrados, con casi 7.000 habitantes, 2 caminos, 12 grandes almacenes con un promedio de 46 empleados cada uno, la única fábrica de guano en la Provincia, un horno de ladrillos con 16 obreros, el saladero de Juan Berisso, 300 ferroviarios, un número no detallado de panaderos, 24 almacenes con 3 dependientes cada uno, zingueros, curanderos, etc. Todo este universo trabajando de día y de noche - dice el cronista - terminó el 1º de mayo de 1884 cuando el gobernador Juan José Dardo de Rocha le entrega el mando a su sucesor Carlos D'Amico. Y la Ensenada, con su caserío fabril anexo llamado Berisso, quedaron convertidos en simples barrios suburbanos. El 14 de febrero de 1889 se suprime la Delegación Municipal, que pasa a llamarse Oficina de Inspección y Recaudación, y el 18 de febrero se dictamina el traslado de todo el archivo y demás papeles del extinguido Municipio de la Ensenada. ¿Qué le queda a Ensenada, ahora suburbio de la nueva capital? Apenas algo más de 100 kilómetros cuadrados. "¡Qué ocasión pa' hacer un puerto!", se dijo alguien... Los aspirantes a latifundistas y oficinistas se van para el lado de Berisso para hacer buenos negocios. Los propietarios venden campos y terrenos sin saber si allí irán calles, plazas o escuelas. Pero en Ensenada, una vez expropiado lo que será puerto y afines, los lotes sobrantes son pocos, caros y alejados. Además, desde el centro del pueblo hasta el Fuerte de Barragán, cada propiedad era un litigio. Donde hay litigio hay aprovechados, "tipos rápidos", que descubren que en el Dique, en la zona del Canal Oeste, sobre las vías del ferrocarril, en las inmediaciones del arroyo El Gato, sobre la calle Circunvalación (Bossinga) yendo hasta Punta Lara, etc. , resultaba muy económico apoderarse de tierras. Para rápidos, algunos funcionarios de esa época que convierten todo en "tierras fiscales" para obtener algún beneficio de su concesión o venta. Por supuesto, desde el gobierno provincial o desde el municipio de La Plata. En conclusión, a fines del siglo XIX la pujante Ensenada que había tenido sus cuartos de hora de crecimiento, se ve reducida a lo mismo que era el 5 de mayo de 1801, cuando Avilés había mandado a Cerviño a dibujarla. El gobernador Monteverde, en 1898, quiso borrar el nombre a Ensenada y ponerle el de La Plata. No lo logró, pero pronosticó que "dentro de 100 años, entraremos por el Camino Rivadavia y se llamará La Plata". Entre por el Camino Rivadavia, lea los carteles y diga si Monteverde tenía o no tenía razón". -Comentario Editorial Revista "Villa Tranquila" nro. 13 - Febrero 26 de 2000.

 

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La entrada al Barrio El Farol

Estamos hablando de la calle Italia entre Dique (Almafuerte) y Río de la Plata (Gaggino). Esa zona fue el primer centro comercial que tuvieron los 1.800 hombres que comenzaron a tallar a pala y ferrocarril de "trochita" el Puerto de la Ensenada. La casa Giammona, asentada en la esquina. era en esos momentos un almacén general o despensa, con una bodega, "escanciaría" de vinos del Río Santiago, carnicería y otros rubros, bajo la razón social "Cantina Siciliana Isidoro Elías Giammona". La calle era un relleno reciente, refulado del Canal Oeste, ya inaugurado el Dique nro. 1. Recién en 1897 tuvo postes de alumbrado eléctrico, el Muro de Circunvalación del Puerto estuvo terminado, hubo una ordenanza municipal sobre veredas, carteles comerciales y nombres de las calles. En la planta alta alquilaría el Viceconsulado belga. Otra ordenanza indicó que la calle Río de la Plata será salida al Puente Canal de Reunión Oeste, indicado por un farol a electricidad como baliza (dice "farola"). (N. de la R.: ¿Será finalmente esa farola la que ha dado nombre al barrio?).

En el informe del 8 de septiembre de 1885, a 22 meses de iniciadas las obras del Puerto, el Director, Ing. Waldorp, dice tener listas las alcantarillas de quebracho colorado que unen el Gran Dock con los canales Este y Oeste ("Espero niveles y concluir"). Aunque se prestaba mucha atención y se bebía menos, a los carreros de grandes cargas les resultaba complicado acertar con el puente a cien metros de la calle hoy llamado Gaggino si se llegaba a la vera del puente y se giraba los 90 grados a más velocidad de la debida sobre la calle Dique (Almafuerte). Como casi era habitual dejar las cargas en el puerto y regresar en lastre, tanto los cuatro o seis caballos, por el galpón y el pasto seco, sufrían las mismas urgencias del carrero por el rato de mostrador, y así pasaban los accidentes.

El camino, peligroso de noche y por las neblinas también de día, bordeaba en línea recta el flanco sur del Canal Oeste, cruzaba otro puente en el Dique 1, la calle 122 y la calle 1 (Real). En cuanto a Ensenada, los fleteros ponían velas en frascos recortados colgando de los árboles. Con una vela alcanzaba, y en Cambaceres se hacían tan buenas que las pedían desde el extranjero.

 

La "Casa de Hidráulica"

(Extractado de una nota publicada en el diario El Día - Enero de 1982) Con motivo del requerimiento del Intendente Municipal de Berisso, arquitecto Roberto Luis Arún, el departamento de Investigación Histórica y Cartográfica de la dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires produjo un exhaustivo informe sobre la llamada "Casa de Hidráulica", el que en otros conceptos expresa que ha analizado el significado histórico de ese edificio y el servicio que prestó al Puerto La Plata desde que se comenzó su construcción a pico y pala en 1883 hasta el 30 de marzo de 1890 en que se libra al comercio del mundo. Dice que mucho antes la Casa de Hidráulica ya prestaba sus servicios para movilizar el tráfico portuario a través del Canal Oeste, hacia el Dique nro. 1. Recuerda que en 1887 se importaban mercaderías y materiales de construcción para la nueva capital, y desde el Gran Dock se trasbordaban a lanchones hasta la cabecera del Dique. La Casa de Hidráulica, con su fuerza motriz, movió todo el engranaje portuario en todo este tiempo. Proporcionó presión hidráulica a las grúas emplazadas sobre los muelles del puerto y, desde 1906 hasta el 1º de mayo de 1956, alimentó a la Usina eléctrica que dio corriente continua a la iluminación y fuerza motriz del Puerto y sus adyacencias, llegando hasta La Plata. Por esto, la prensa local criticó la clausura y desmantelamiento de la Usina de Berisso por cuanto podría haberse conservado como Usina auxiliar de emergencia. Al momento de publicarse la nota, se había ordenado la demolición del histórico edificio, a lo que se ofrecía como alternativa su preservación como Museo del Puerto, así como archivo histórico de la documentación relativa al mismo.

 

Los caminos de acceso por 1887

Al saladero de Cambaceres se llega por un camino rellenado con tierra de conchillas, llamado originariamente "el Camino Blanco". Una ley votada el 2 de agosto de 1884 por la Provincia lo denominó "Bernardino Rivadavia". Desde el corte del Boulevard 122 se prolonga por 31 por entre el Bañado hacia Ensenada. Este camino encuentra a una legua la escuadra que la cinta del coronel ingeniero militar don Pedro Cerviño, por orden del Virrey Marqués de Avilés y del Fierro, en 1801 le fijó un cruce a 90º. A esa intersección se la llamó "Línea de Circunvalación", que hacia el sur lleva al barrio de "Los Faroles" que conducía al establecimiento de Juan Berisso y hacia el norte a la elegante Villa de los Barragán y al saladero de Cambaceres. En 1855, el ingeniero agrimensor don Jaime Arrufó con buen tino reacomodó el parcelamiento entre mojones de un plano sobre otro. En 1869, los geógrafos de la "Decideé" capitaneados por el matemático Dr. Gay-Lussac, le dieron un mercator final a esta traza del saladero de Cambaceres. Decían, textualmente, "Pués Señor comisionado, con el debido respeto que se le debe al superior, le encaresco Excelencia me permita decirle que el camino que lleva al saladero del Sr. Cambaceres es un adzurdo imposible de transitar." (Apunte de Adolfo González).

 

Visitas y opiniones ilustres

A principios de octubre de 1810, Mariano Moreno junto con Saavedra, Azcuénaga, Matheu y el Deán Funes efectuaron una visita al saladero de Staples y Mc Neile recién inaugurado. Participaron, además, de un almuerzo "a la irlandesa". En realidad, vinieron a examinar personalmente las bondades del Puerto de la Ensenada y enterarse de las obras que se necesitaban para fortificarlo, componer los caminos hasta la capital y adelantar el pueblo. En consecuencia de esto se decretó la habilitación del Puerto y se mandó que todos los barcos de comercio que se hallaban anclados frente a Buenos Aires se trasladasen aquí, lo que fue ejecutado. Manuel Moreno, hermano del prócer, compartía con él su entusiasmo por el puerto y el pueblo de la Ensenada. Decía que, si no hubiese estado en manos españolas a las que criticaba siempre, la Ensenada sería por 1810 una ciudad comerciante de cuarenta mil a cincuenta mil habitantes. Estimaba que el gobierno español era ignorante para con sus colonias y que no solamente no explotaba adecuadamente todas las posibilidades del Río de la Plata sino que ni siquiera había logrado obtener ventajas de él para el comercio. Y en el caso específico del Puerto opina que la Ensenada "concede un fácil acceso al navegante, sin venderle demasiado caro los favores que le dispensa". - (Adaptado de Asnaghi, Carlos A,  - Ensenada, una lección de historia - Fascículo 7 - 1995).

 

La nueva capilla

La madre de los saladeristas Wright presentó una solicitud a Bernardino Rivadavia pidiendo que el cuartel edificado en uno de los frentes de la plaza (¿hoy Sidoti y Don Bosco?) y que fuera reemplazado por la nueva batería construida en la entrada del puerto, fuera cedido a la población para instalar una capilla.

Ya existía una, aunque demasiado pequeña, y no de acuerdo con el rápido crecimiento de la villa de la Ensenada.

Una vez concedido el predio, una comisión de señoras procedió a desmantelar la vieja capillita utilizando cuanto les fue posible para la nueva. No hubo necesidad de grandes gastos para "reciclar" el edificio del cuartel.

Levantaron al frente del improvisado templo unos tres cortos pilares, encima de dos de los cuales colocaron una campana de reducidas dimensiones, y otra algo mayor en el del medio.

En el interior fue instalado un altar de dimensiones comunes, de poco lujo pero de gran solidez, al uso de la época, con un simulacro (imagen) de la Virgen de las Mercedes y unos cuantos candelabros de latón de diferentes tamaños. En las paredes laterales, un Vía Crucis de cuadros pintados, con marcos comunes y alumbrados por otros candelabros sencillos. Lo más notable que se puso en la nueva capilla fue una urna cineraria de jaspe, que era una verdadera obra maestra. El 22 de Diciembre de 1822, el broche de oro lo constituyó la colocación de un misal (ya histórico en aquellos tiempos) impreso en 1726 y regalado en 1750 por Francisco López Osornio. Ahora llegaba a la nueva capilla como donación expresa de los hijos y herederos de "Don Pasqual Lopez Osornio". La imagen de la Virgen, la urna y el misal están hoy en la Parroquia, donde pueden ser vistos.

 

La esclavitud y los saladeros

"La historia del saladero está íntimamente ligada a la esclavitud." Esta aseveración, que aparece en la Historia Visual de la Argentina (f. 38), casi resulta sorprendente para los ensenadenses, pues si bien fuimos sede de importantes saladeros nunca supimos que tuviesen vinculación con los esclavos. Pero era así. En las notas de la Revista muchas veces usamos los términos "tasajo" o "charque", carne seca y conservada en sal. El tasajo era el alimento principal en el menú de los esclavos. Entre 1822 y 1825, funcionaron unos 20 saladeros en la provincia de Buenos Aires, que producían fundamentalmente esa forma de carne para su exportación a países cuya mano de obran principal era provista por esclavos (desde Brasil hasta Cuba). Tenían competencia especialmente en la Banda Oriental (hoy Uruguay). Y, aunque resulte curioso, el precio final estaba más influenciado por el costo de la sal que por el de la carne. Era una industria que movía mucho dinero. Entre 1823 y 1824 se sacrificaron casi 150.000 animales (novillos y vacas) con una producción para exportación de más de 20.000 toneladas de tasajo. Fueron los saladeros los que provocaron la transformación de las estancias en empresas comerciales e industriales. El cuero ya no era lo único importante del ganado sino también los cuernos, el sebo y las pezuñas. Se dejó de pagar a los peones "por changa" porque resultaba más provechoso darles un sueldo fijo.

 

Inauguración oficial del tramway eléctrico

El 3 de enero de 1910, primer días hábil del año del Centenario de la Revolución de Mayo, se inauguró oficialmente el primer tramo de la vasta red de tramways eléctricos de la empresa "Ciudad de La Plata y Ensenada". Esto ocurrió con un atraso de dos años por la oposición en la legislatura. Poco después de las 15 horas, se hicieron presentes el gobernador Irigoyen, sus ministros Carranza y Etcheverry, el Gerente de la Empresa Sr. Doré, los directivos M. Chevalier Boutell y M. Harvey (director general de la construcción), el director general de la empresa de luz eléctrica M. Lindop, el comisionado municipal Paz, senadores y diputados, el presidente de la Caja de Ahorro Sr. Burgueño, el jefe de tráfico del Ferrocarril Sud Sr. Osboro, el tesorero general de la Provincia Sr. Sagastume, el administrador general del Puerto Sr. Oubiñas, el secretario del gobernador Sr. Serrat, etc. etc. Luego de una breve reunión se ocuparon los coches que esperaban sobre la calle 42, engalanados con banderas y franjas con los colores nacionales y británicos. El primer coche fue puesto en movimiento por el gobernador y luego piloteado por el ingeniero Harvey; el segundo lo comandaban los ingenieros Kent y Sykes, y el tercero fue manejado durante todo el recorrido por el gerente Lindop.

Llegaron por 42 hasta 1, luego doblaron en 47 hasta 13, por ésa a 50, luego por diagonal 80 y finalmente retornaron a 1. Fue un recorrido triunfal. Por balcones y ventanas asomaban caras sonrientes de felices vecinos que agitaban pañuelos y aplaudían. En 7 y 50 se habían congregado comerciantes e industriales para saludar el paso de la nueva señal de progreso para la región. De 1 y diagonal 80, tras una "hábil maniobra" de inversión de sentido, los coches regresaron a 7 y 50. Allí descendieron las autoridades y marcharon todos juntos al Restaurant Fablet donde los esperaba un lunch. Mesa en forma de "M", adornos colgantes celestes, blancos y rojos, banderas argentinas e inglesas. Discursos de Chevalier Boutell en nombre de la empresa y del gobernador Irigoyen. Luego el primero hizo entrega al segundo de una hermosa cigarrera de oro como recuerdo de la gloriosa jornada.

 

La quinta de Lavalle

Emplazada junto al Canal Oeste, comprendía las manzanas hoy ubicadas entre las calles Almafuerte y Gaggino, desde la entonces llamada Gran Bretaña hasta Primera Francia. En las temporadas estivales pasaban allí sus vacaciones los familiares del ingeniero Lavalle, quien, junto con Médici, era dueño de la compañía que construyó el Puerto. Estos terrenos se encuentran en el Barrio Campamento, denominado así porque en ese lugar se establecieron las casillas de la obra durante esa construcción.

Con esas tierras se le pagó a la empresa. Luego Lavalle y Médici las transfirieron al Banco Río de la Plata que, por orden del gobierno nacional, las fraccionó y vendió en pública subasta el 25 de marzo de 1928. Estuvieron a cargo de la operación las firmas Ungaro y Barbará, y Marcos Pereyra. Se remataron en la oportunidad tres manzanas de terreno del Puerto, las números 51, 52 y 53.

El ingeniero Lavalle se reservó la parcela, una pequeña fracción, en la que levantó su quinta y de la cual muchos respetables vecinos de hoy, cuando niños, "recolectaban" sin permiso sabrosas frutas.

Hay también una casa en ruinas que llama la atención de los transeúntes que pasan por los alrededores de la Estación ferroviaria Río Santiago. Completamente deteriorada, luce solamente un viejo aljibe y una magnolia en flor. Fue una vivienda adquirida por el Estado, teniendo por función la de destacamento de seguridad de la Subprefectura del Puerto de Ensenada. Finalmente un vecino de apellido Capdevila la compró, quedando posteriormente deshabitada. Durante muchos años fue un punto de seguridad de la zona.

(Juan José Garay).

 

Reserva natural de Punta Lara

Abarca una superficie de 30 hectáreas en torno al arroyo Las Cañas. Fue creada con la finalidad de proteger el mosaico de ambientes ribereños bonaerenses entre los cuales se halla la avanzada más austral de los bosques tropicales: la selva en galería. Este área natural reviste una invalorable importancia biológica, ya que comprende un reducido conjunto de sistemas naturales: juncal costero, matorral ribereño, pajonal de paja brava y espadaña, ceibal, saucedal criollo, selva marginal, pequeños talares y estepas costeras. Este conjunto constituye un ecosistema único con la máxima diversidad de especies en la provincia de Buenos Aires. Punta Lara es un enclave importante de numerosas especies de flora y fauna potencialmente utilizables por el hombre y el límite austral de distribución de muchas de ellas. Se encuentra frente a problemas verdaderamente graves: 1) la vegetación propia de la zona se ve afectada por la presencia de plantas introducidas por el hombre, como el ligustro y la zarzamora, que son de origen asiático y europeo, respectivamente; 2) las inmediaciones de la Reserva son utilizadas por muchas personas como lugar recreativo, no advirtiendo el daño que se causa al destruir la vegetación, capturar animales, cortar alambrados o arrojar basura, por ejemplo; y 3) la caza de fauna silvestre y la tala de árboles para leña, que se practican furtivamente en la zona, degradan rápidamente los ambientes naturales, que desaparecen como fuentes de recursos.

 

Cuando Ensenada formó parte de la Capital Federal

(La información que sigue es, para nosotros, relativamente nueva y poco conocida. La exponemos para que quienes saben más de estas cuestiones puedan ampliarla y profundizarla como corresponde). La ciudad de Buenos Aires, luego de su fundación en 1580 por Juan de Garay, fue la sede de las autoridades virreinales. Al acontecer la Revolución de Mayo de 1810, los nuevos gobernantes se mantuvieron asentados allí. Pero, con la posterior creación de la Provincia de Buenos Aires, la ciudad pasó a ser Capital de la Nación y de la Provincia al mismo tiempo. Bernardino Rivadavia, primer presidente argentino, decidió resolver esta verdaderamente confusa situación. El 4 de marzo de 1826 federalizó la ciudad de Buenos Aires más una extensión circundante comprendida entre el Río de la Plata y una paralela tirada desde el puente de Márquez que llegaba hasta el Río Santiago. De este modo, Ensenada quedaba integrada a la Capital Federal, situación que duró hasta el 27 de junio de 1827, oportunidad en que se reincorporó a la Provincia de Buenos Aires. (citado por Asnaghi C. A. en "Ensenada, una lección de historia").

 

Batalla de Monte Santiago

El 10 de diciembre de 1825, el Emperador del Brasil declaró la guerra a nuestro país. Tres días después, buques enemigos fondearon a la altura de Ensenada, iniciando el bloqueo al puerto de Buenos Aires. Aparece aquí Guillermo Brown como jefe de la marina patria. Ante una situación que Brown preveía como favorable, decidió enfrentarse con los brasileños, a pesar de la gran diferencia que existía en poder de fuego. Los cuatro buques nuestros (los bergantines República e Independencia, la barca Congreso y la goleta Sarandí) sumaban 63 cañones, que debían resistir a diecinueve naves con un total de 299 cañones. Cerca de la medianoche del 6 de abril, ya descubiertos por los brasileños, vararon nuestros buques mayores en el banco de Santiago, a unas 4 millas del Fuerte de Barragán. La barca Congreso intentó sin éxito ir a buscar refuerzos pero tuvo que regresar y protegerse en el puerto de la Ensenada. Como el mal tiempo no permitía apuntar bien, Brown ordenó después del mediodía economizar la munición. Todo el día 7 los brasileños cañonearon a discreción a las tres naves y prosiguieron casi toda la noche aprovechando la luna llena, con una pausa que duró apenas hasta las 9 de la mañana. Fue muy duro. Guillermo Granville, comandante del República, perdió su brazo izquierdo antes de mediodía. Horas después, Francisco Drummond, comandante del Independencia y novio de la hija de Brown, había sufrido la destrucción de su oreja y manaba mucha sangre de su cabeza. Cuando intentó abordar la Sarandí, un disparo de cañón le dio en la pierna derecha y provocó su muerte. Brown también estaba herido. Finalmente el Independencia se rindió, el República fue incendiado por sus propios hombres para que no fuera tomado, la Sarandí y la Congreso regresaron a Buenos Aires sin ser perseguidos. Entre muertos y prisioneros, la batalla de Monte Santiago nos costó un centenar de hombres aunque pudimos tomar prisioneros que luego fueron utilizados en la construcción del Camino Blanco. El desigual combate naval había terminado. Aunque en realidad finalizó cuando Eliza Brown, siete meses más tarde, se suicidó ahogándose en el río al no poder superar la muerte de Drummond.

 

Expropiación de tierras adyacentes al futuro Puerto

Antes de que se edificara la ciudad de La Plata, el Estado expropió las tierras adyacentes al futuro puerto a precios bajísimos. En los tiempos inmediatamente previos al comienzo de la construcción, esas tierras debían ser vendidas paulatina y oportunamente para pagar el empréstito que el gobierno había contraído para esa construcción, sus intereses, los empréstitos de los ferrocarriles de la Provincia, las deudas que el gobierno tuviese con el Banco y lo demás que la Legislatura determinase.

En total (incluyendo las tierras que no fueran de Iriarte y de Durañona) había más de 40 millones de metros cuadrados. Cada metro cuadrado valía, junto al Dock, $ 100; un poco más lejos, $ 60, y el resto $2.

Si se hubiesen vendido como estaba previsto podrían haberse obtenido unos 116 millones recaudados entre 5 y 10 años, y hubiera sido un buen negocio para la Provincia, pero no para los funcionarios y sus amigos.

Parece ser que el gobernador Máximo Paz, según denunció el gobernador D'Amico, hizo fracasar todo el plan con una serie de medidas expresamente calculadas para que los resultados económicos fueran catastróficos para la Provincia.

 

Análisis geográfico de la región.

Al ubicarse al margen Noreste de la provincia de Buenos Aires, en la pampa baja argentina, se halla sobre un llano con ondulaciones poco notables, de alturas que oscilan entre los 2,5 m de altura cerca de la costa, y de 5 a 7 m en el actual municipio de La Plata.

Geomorfológicamente, se pueden destacar 5 sectores:

 

1) Zona baja aluvional, antigua “Ensenada de Barragán, formada por terrenos “nuevos”, inexistentes en la época colonial; tiene una altura de 2 m sobre el nivel del mar

2) Albardón o barranquilla costera (área donde se funda Ensenada), con suelos poco aptos para la actividad agrícola (la conchilla indica que fue un área ocupada por el mar)

3) Baja terraza, bañado fruto de un conjunto aluvional reciente, con arcilla que impide la infiltración cuyo relieve plano muestra que fue el fondo del antiguo Mar Querandino. Es un terreno no apto para la actividad agrícola. Aquí se ubica la Selva Marginal de Punta Lara, suma de la forma costera, la temperatura y la humedad)

4) Escalón, es el sector intermedio entre el anterior y la alta terraza. Aquí, las curvas de nivel tienen valores dispares, alcanzando variaciones entre 5 a 20 m. - ( área de El Dique). Era la antigua costa del río, hace más o menos 3000 a 7000 años; los suelos, al no ser tan lavados, dan la posibilidad de la actividad frutihortícola.

5) Alta terraza, sector denominado antiguamente “Lomas de la Ensenada” y donde se ubica gran parte del actual municipio de La Plata. La altura alcanza 20 m sobre el nivel de la costa, con lomas fruto de la erosión hídrica sobre una superficie “inicial” plana, y con un suelo propio de una pradera (gramíneas, y buen drenaje), apropiado para cultivos. La actividad del hombre y el uso para actividades ganaderas (principalmente) y agrícolas, destruyó la vegetación original.

En cuanto al clima del área, se lo puede señalar como templado húmedo, con temperaturas medias que oscilan entre 23°C en enero y 10°C en julio, y picos de precipitaciones en primavera y verano (febrero es el mes más lluvioso). En cuanto a los vientos, son casi siempre moderados, siendo los del norte secos y calurosos, los del sur fríos y de baja temperatura, y los del este, portadores de humedad y lluvias. Cabe destacar dos fenómenos propios: uno, el de las brumas y neblinas matinales (propio de áreas costeras y de bañados), y el otro, el de la sudestada, que con fuertes vientos del sector SE, más la variación de la altura del río, originan el anegamiento y la inundación de las zonas más bajas de la ribera.

La hidrografía de Ensenada y alrededores se caracteriza por el drenaje de cursos de agua que, al estar cerca del estuario rioplatense, son de corto recorrido, y con parte de su caudal que se pierde por evapotranspiración durante los períodos de estiaje. Muchos arroyos desembocan en el propio río, como el Miguelín, el Piloto y el Boca Cerrada, pero otros lo hacen en el río Santiago. Este río nace en Berisso, y antes de la construcción del Puerto, desembocaba directamente en la propia ensenada, la cual se fue cerrando a su vez por deposiciones aluvionales. En la desembocadura de uno de sus afluentes (el Doña Flora) se ubicaba el antiguo Puerto de la Ensenada, y el arroyo El Gato, que antes derivaba en el Río de la Plata, y que debido a dichos depósitos desemboca en el Santiago a través del arroyo El Zanjón, tiene en su final al actual Puerto Ing. M. Rocca, de donde la planta de SIDERAR (Ex - Propulsora Siderúrgica), remite su producción a Buenos Aires y al exterior. Con respecto a las aguas subterráneas, tanto las artesianas como las fréaticas corren casi perpendiculares a los cursos de nivel; se caracterizan por no ser potables, debido a que los limos querandineneses poseen un elevado tenor salino que se traslada a través de las continuas infiltraciones que se dan por eliminación del excedente del balance hídrico (otra parte se elimina por derrame superficial).

Adaptado de un trabajo de Guillermo Marcelo Scarfo, Licenciado y Profesor en Geografía (UNLP), “Las cadenas migratorias hacia la Argentina. El caso de los españoles.” a cargo de la Prof. Ana Jofre Cabello, Depto. de Geografía. Fac. de Humanidades y Cs. de la Educación de la UNLP, 1995. Publicado en  “SERIE MONOGRÁFICA”, Año I, Vol. I, por el Comité Editorial de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Fac. de Humanidades y Cs. de la Educación de la UNLP, 1997. Publicado en las Actas del Primer Congreso sobre Historia del Transporte y su Participación en el Desarrollo de las Comunidades, realizado por la Fac. de Cs. Exactas, Ingeniería y Agrimensura, de la UN de Rosario, 1997.

        

La participación indígena en las invasiones inglesas

Había en esa época dos clases de indígenas en esta región. Unos integraban los "cuerpos voluntarios" que se constituyeron para resistir al invasor, vivían y trabajaban en Buenos Aires, y contaron al menos con dos agrupaciones principales: Indios, Morenos y Pardos (que contaban con 426 hombres en 1806) y cuerpo de Indios, Morenos y Pardos de Infantería (con un total de 352 hombres). 

Pero estaban también los indígenas libres de la provincia de Buenos Aires, cuyos caciques concurrieron al cabildo de Buenos Aires a ofrecerse en la lucha contra el invasor. Estos indígenas eran los tehuelches, que habitaban en la Pampa y Patagonia, y luchaban constantemente con los araucanos provenientes de Chile. 

Cinco días después de la rendición de los ingleses, el 17 de agosto de 1806, se apersonó en la sala del Cabildo el indio Pampa Felipe y expuso por intérprete que venía a nombre de dieciséis caciques de los pampas y cheguelches a hacer presente que estaban prontos a franquear gente, caballos y cuantos auxilios dependiesen de su arbitrio, para que se echase mano de ellos contra los colorados, cuyo nombre dio a los ingleses; que hacían aquella ingenua oferta en obsequio a los cristianos, y porque veían los apuros en que estarían; que también franquearían gente para conducir a los ingleses tierra adentro si se necesitaba: y que tendrían mucho gusto en que se los ocupase contra unos hombres tan malos como los colorados.

Los cabildantes agradecieron el ofrecimiento y pidieron a Felipe que comunicara a los caciques que harían uso de la oferta "en caso necesario y la tendrían muy presente en todo tiempo". Y, además, dieron al cacique Felipe tres barriles de aguardiente y un tercio de yerba.

Al mes los indígenas volvieron al Cabildo y  ratificaron la oferta. La escuadra de Popham seguía en el río esperando refuerzos. Los cabildantes otra vez agradecieron la ayuda ofrecida, les dicen que los llamaran en caso necesario y les entregan un regalo igual que a Felipe el mes anterior.

El 22 de diciembre, se presentan diez caciques. Los cabildantes le dicen a los indígenas que "la fidelidad, amor y patriotismo de las numerosas y esforzadas tropas que en cuerpos se hallan formadas, aseguran la defensa de esta hermosa capital y por lo mismo sólo os encomiendan hoy el celo y vigilancia de nuestras costas, para que los ingleses nuestros enemigos y vuestros a quienes llamáis colorados, no os opriman ni priven de vivir con la tranquilidad que disfrutáis y os profesan las mejores y más benignos de los Soberanos del Mundo."

El 29 de diciembre se presentan otros jefes indígenas que ofrecen además de su colaboración hombres y ayuda de los otros caciques de la región. Estaban dispuestos a no ser menos unos que otros en cuanto a ofrecer ayuda. En febrero de 1807, se presenta el cacique Negro de Patagones a ofrecer su ayuda y la de otros jefes que lo acompañan. 

A pesar de tantos ofrecimientos de ayuda indígenas y los agradecimientos de españoles y criollos, la alianza no se concreta. Los gobernantes desconfiaban y despreciaban a los indígenas. Esa desconfianza fue la causa de que no se los convocara a la lucha contra los ingleses durante la segunda invasión.

Los refuerzos llegaron, y los ingleses volvieron a desembarcar, en junio de 1807, esta vez en Ensenada. Son muchos, cerca de diez mil hombres al mando de John Whitelocke. Buenos Aires estaba preparada, con una fuerza de siete mil hombres comandados por Liniers, el héroe de la reconquista. La ciudad entera combatió. Un soldado inglés dijo que cada chico, cada mujer, cada vieja y cada casa eran su enemigo. Las calles de Buenos Aires fueron el campo de batalla, un infierno. Los "colorados" dejaron definitivamente sus ideas colonialistas con Buenos Aires.

¿Se habría rechazado a los ingleses antes con la ayuda indígena? No se sabe, y no se pudo saber por la desconfianza que tuvieron los cabildantes a los indígenas, y a la idea de tener miles de indios y sus caballos dando vueltas por la ciudad. 

Extractado de un brillante trabajo de Martín A. Cagliani, estudiante de las carreras Historia y Antropología Arqueológica en la Fac. de Filosofía y Letras de la UBA - e-mail: bigoc@hotmail.com